Desde pequeños, debemos enseñarles a los niños a diferenciar y
consumir alimentos saludables para una
vida sana.
Día a día, los índices de
obesidad infantil van aumentando, teniendo como resultado que uno de cada diez niños es obeso y tres de cada diez niños, padece de sobrepeso.
Reconocer la
obesidad es sencillo, mientras que su tratamiento es muy complejo, debido a muchos factores y al 5% de la relación genética.
Mayormente, la obesidad está vinculada a una mala alimentación y a la vida sedentaria, trayendo como consecuencia un desbalance entre la ingesta de calorías y el consumo. Por lo que, debemos saber que ½ kilo de grasa es igual a 3,500 calorías acumuladas.
Asimismo, las complicaciones que trae la
obesidad infantil son: hipertensión arterial, colesterol elevado y diabetes tipo 2, que si no son tratados mientras son niños, lo llevara a la adultez, corriendo el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, metabólicos y otras.

Para
prevenir la obesidad infantil, debemos poner en práctica los siguientes
consejos:
No se debe pasar por alto el desayuno, porque ofrece la energía necesaria para la concentración, el aprendizaje y las actividades lúdicas.
Desayunar con alimentos nutritivos, tales como leche y yogur descremados, cereales sin azúcar, panes integrales.
En los recreos, consumir fruta, vainillas, cereales integrales o barras de cereal.
No utilizar la comida como premio o un castigo.
El uso de la computadora o televisión, debe ser una hora por día, no más.
Hacer actividades recreativas en familia, paseos en bicicleta, caminatas, patines, etc.
Los alimentos ricos en azúcares y grasas como golosinas, helados y snacks deben ser consumidos en ocasiones especiales: festejos o los fines de semana.
Beber agua, las gaseosas y los jugos comerciales debe ser consumido ocasionalmente.
Comer carne roja, blanca y pescados una vez al día, optar por los cortes magros.
Consumir una taza de leche, un yogur y una porción de queso descremado al día, para que de esta forma se incluya el calcio, esencial para los huesos.
Las verduras y frutas son las grandes amigas; cuanto más variedad, más cantidad de vitaminas y minerales. Esto mejorará el sistema inmune y las energías.
Las galletitas son ricas en azúcares y grasas, consumirlas ocasionalmente, optar por el pan, los cereales e incluso las vainillas.
Incluir cereales integrales y legumbres al menos cuatro veces a la semana, una fuente excelente de fibra y minerales.
Hacer ejercicios todos los días, la actividad que el niño elija y además disfrute.