La tentación va por dentro
La ropa interior es uno de los indicadores más fiables para conocer los gustos estéticos de los españoles y, al mismo tiempo, precisa los cambios sociales y económicos que se han producido en la sociedad. A las mujeres les gusta fundamentalmente el color blanco. Le gustan las prendas interiores cómodas, pero con diseño o de tejidos suaves y agradables.
El sujetador, cuyo objetivo es sujetar y corregir, es hoy una pieza insustituible. Sus nuevos materiales han hecho de él una pieza ligera, suave y adaptable que además puede servir como instrumento de seducción: bello al tacto y bello a la vista. Los hay para todos los gustos y actividades, desde el sencillo y cómodo para el deporte, hasta los más coquetos y sexys para seducir. El sujetador ha viajado por la historia de la moda siempre debajo de otras prendas, hasta que Madonna la impuso por encima y en solitario.
Lo más actual. Las colecciones de Gianfranco Ferré, Roberto Cavalli, La Perla y Blumarine presentaron unas colecciones minimalistas y transparentes para dar protagonismo a las curvas del cuerpo.
El color, la ligereza y la riqueza de tejidos son las tendencias que propone el diseñador español Andrés Sardá en la moda de lencería íntima. A pesar de la extrema ligereza de los sujetadores, la mayoría son realizados con tules elásticos sin forro ni rellenos.
A la paleta de colores que compone la lencería actual se le han subido los colores y han desplazado a los tres reyes indiscutibles de la ropa íntima: el blanco, el negro y el crudo. El verde oliva, el cereza, el malva, el fucsia, el azul, el rojo, el naranja o el lila se presentan en tejidos lisos, pero también en delicados bordados y encajes, de dibujos tan simples como un garabato o unas simples hojas. La utilización de colores fuertes en ropa interior da como resultado diseños inocentes y pícaros a la vez. También están de moda los modelos en piel, con estampados felinos o de pitón.
El corsé vuelve con fuerza y se convierte en una prenda imprescindible. A pesar de que sigue ciñendo cinturas y aumentado y elevando el pecho, ha experimentado una evolución importante: materiales menos rígidos y suaves, y diseños más cómodos. Si bien fue Madonna, con diseños de Jean Paul Gaultier, quien sacó del baúl de los recuerdos esta preciada prenda interior en su tour mundial de 1990, hoy arrasan los nuevos diseños de Yves Saint-Laurent, Gucci y Givenchy. Renovarse o morir.El sujetador, cuyo objetivo es sujetar y corregir, es hoy una pieza insustituible. Sus nuevos materiales han hecho de él una pieza ligera, suave y adaptable que además puede servir como instrumento de seducción: bello al tacto y bello a la vista. Los hay para todos los gustos y actividades, desde el sencillo y cómodo para el deporte, hasta los más coquetos y sexys para seducir. El sujetador ha viajado por la historia de la moda siempre debajo de otras prendas, hasta que Madonna la impuso por encima y en solitario.
Lo más actual. Las colecciones de Gianfranco Ferré, Roberto Cavalli, La Perla y Blumarine presentaron unas colecciones minimalistas y transparentes para dar protagonismo a las curvas del cuerpo.
El color, la ligereza y la riqueza de tejidos son las tendencias que propone el diseñador español Andrés Sardá en la moda de lencería íntima. A pesar de la extrema ligereza de los sujetadores, la mayoría son realizados con tules elásticos sin forro ni rellenos.
A la paleta de colores que compone la lencería actual se le han subido los colores y han desplazado a los tres reyes indiscutibles de la ropa íntima: el blanco, el negro y el crudo. El verde oliva, el cereza, el malva, el fucsia, el azul, el rojo, el naranja o el lila se presentan en tejidos lisos, pero también en delicados bordados y encajes, de dibujos tan simples como un garabato o unas simples hojas. La utilización de colores fuertes en ropa interior da como resultado diseños inocentes y pícaros a la vez. También están de moda los modelos en piel, con estampados felinos o de pitón.
Su historia. Mucho antes de que Eva Herzigova paseara el wonderbra hubo de todo. La evolución de la lencería expresa con infinita fidelidad los cambios de la moral en el mundo.
En un principio, las señoras asumieron que para lucir había que sufrir. Todos recordamos la escena de la mítica película "Lo que el viento se llevó", donde Scarlett O´Hara sufría enfundándose un corsé que ajustaba su "mamy". Luego llegó Poiret, en los albores del siglo XX, para ayudar a las sufridoras a liberarse de los corsés realizados en telas asfixiantes e iniciar una etapa innovadora. Pero fue la experta en lencería Mary Phelps Jacob la que sustituyó el acero por algodón y, en 1914, creó un modelo de sostén basado en dos pañuelos unidos por una cinta estrecha y sujetada por dos tirantes.
Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el uso del sujetador se generalizó. En 1948, Christian Dior diseñó ropa interior que estilizaba la figura femenina. Pero la gran revolución llegó con los grandes escotes de Marilyn.En los setenta, las mujeres despreciaron el sujetador, se lo quitaron para sentirse libres. En los ochenta, se lo pusieron llenos de encajes, blondas y puntillas, resultaba imperdonable no preocuparse por el aspecto interior, se debían cuidar los valores internos. Más tarde, se manifestó el culto al cuerpo y llega la moda de la ropa oculta y del lujo que se siente, pero que no se ve. Hoy, en el siglo XXI, los diseños de la ropa interior permiten lucirla públicamente sin ningún pudor. La lencería femenina es un secreto a voces.
Publicado por
Lili
en
14:02
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